A vos lector

A vos lector





Y ahora nos reencontramos lector. ¿Te acordás..._ y te lo agradezco infinitamente _ de cuando llegaste a mi Natividad? Fue en una vereda querida y hace unos cuantos años. ¿Cuántos?

Yo no lo recuerdopero vos sí, porque ahí están tu nombre y mi firma y también la fecha.

Cuanta nostalgia en todo eso, lector...

Natividad mi librito...Año 1985 en adelante. Unicamente incluyo La Calandria, que expresa o pretende expresar aquello que nos acompañó a lo largo de nuestra vida y de camino. Camino difícil ¿verdad lector compatriota?

Es del 1987, pero no, no digo más.Para alegrarse o entristecerse siempre hay tiempo.

Los demás poemas son los mismos. A Rodrigo e Iñigo. Ellos siempre.

El Pañuelito blanco, ese pañuelo que empezó a cautivarnos a los argentinos y después traspuso las fronteras. La Ignominia... No podía haber encontrado mejor título. Porque éso fue éso y no otra cosa: La Ignominia.

Y aquel muchacho, el que como los míos, nació con las manos vacías.

¿Qué es lo que se pretendió? ¿Mandar a los nuestros para llenar de sangre el suelo? No, mil veces no.

Pero eso sí, aclaro que entre mis ilusiones (todavía me quedan muchas) está la de bañarme en el Pacífico en playas bolivianas. Porque se habla de nosotros en forma impropia y falaz, siendo que no es mucho lo que se pudo hacer despues que desde el Nordeste de una pedrada nos destrozaran El Espejo.

¿Acaso esos veinte pedazos doloridos podían reflejar la Gran Imagen?

Bueno...ahora es el momento. Unamos los pedazos y reconstruyamos El Espejo

/y reflejemos La Gran Imagen

Bueno lector, aca te entrego algo muy querido: mi libro. No sé si vale poco o mucho, pero es lo mejor de mi misma. Y es posible que me haya equivocado al decirte que nos reencontramos, por la sencilla razón de que no nos desencontramosnunca.

Sólo me resta pedirte un poco más de tiempo para agregar un recuerdo entrañable a Eloy Monzón y Alicia Susana Lamberti, cuyas manos se me tendieron con nobleza incomparable cuando lo necesité.



















Ana María Machado de la República Sanmartiniana Argentina

Ana María Machado. Nació en la hermosísima provincia de Misiones. Después de toda una vida en Buenos Aires (llegó cuando tenía dos años) se considera un "bicho porteño". Cursó la carrera de Letras en la ex Facultad de Viamonte y Reconquista. En 1966 apareció su primer libro: Bagaje de vivencias, el cual llegó a la quinta edición con 5000 ejemplares vendidos. En los años '70 desapareció "entre ollas y sartenes". En 1985 apareció su segundo poemario: Natividad, del que lleva vendidos 84000 ejemplares.
Pionera en el mester de juglería de llegar al lector en forma directa, en plena Avda. Corrientes, por ejemplo en la puerta del Teatro San Martín.
Ana María Machado es un mito viviente de la ciudad de Buenos Aires.















NATIVIDAD

A Rodrigo e Iñigo.



A todo ese maravilloso público del San Martín y de cualquier parte, que con su mano siempre tendida me ayudó a sobrevivir, y a creer, y a crear.















Datos personales

Mi foto
La Poeta del Teatro San Martín. Es una poeta argentina, nacida en la provincia de Misiones, el 24 de abril de 1936. Cursó la carrera de letras en la ex facultad de la calle Viamonte. Pionera en el mester de juglaría en nuestro barrio San Nicolás, desde hace 20 años llega al lector en forma directa desde la puerta del Teatro san Martín, en plena Av. Corrientes. Ana María Machado, es un mito viviente de la ciudad de Buenos Aires que se gana el sustento con su literatura, lo cual es parte de nuestra idiosincrasia.

domingo, 12 de junio de 2011

LA IGNOMINIA

             I
Busquémosle
que aunque la luz le niegue su brillo
perdura
con los ojos abiertos
cuando el recuerdo
de la ignominia
no cabe entre las muecas de su pueblo.

           II
Y bien,
se durmió el pibe.
Se le cayó el ceibo de los labios
y hoy nos cubre la niebla.
El pibe está durmiendo.
¿No sabíamos
que el tiempo de la paz, es breve,
y hay muchos años para la desgracia?
Ay, que dolor el de ese sueño,
ay. cómo nos está doliendo
porque parece una ilusión de los sentidos
su paso entre nosotros.

Y él llevaba un ceibo entre los labios...

Cuando rodó se confundió en el ruido
de esas horas horribles.

Y te pregunto,
Dios, en ese instante
¿pensó en la multitud de sus hermanos
que llevan
ese
Ceibo
entre los labios?

¡Oh Dios! ¿qué fueron, quiénes fueron
los que enviaron a la paloma mensajera...?

           III
Se lo vio caminar, cara a las armas
la frente llena de miedo y los zapatos pegoteados de masas encefálicas.
Se lo vio caminar, cara a las armas
y eran armas atómicas
las armas que vinieron desde el Norte
en barcos poderosos.
Se lo vio caminar, mirando al cielo
y acariciar el rifle.
Un rifle como aquél que no hacía mucho le trajeron los Reyes.
Se lo vio caminar, mirando al cielo.
Y el cielo estaba lleno de misiles.

Tibieza tibia. Suavidad del nido,
el recuerdo del líquido amniótico no demasiado lejano,
el regalo que cuando había plata le traían los Reyes.
Y el hermano más chico  para quién él era un ídolo.
El hermanito menor, con quien se peleaba todos los días.

Y un general whiskero quiso hacerse el Mesías...
Latitud treinta y cuatro. Esa llamada de larguísima distancia.
                                     /Aquella contraorden, y el tirón increíble.
De la tibieza
y suavidad del nido...
Del regalo de reyes...
y el hermano más chico.
El hermanito menor, con quien se peleaba todos los días.

Se lo vio caminar cara a las armas
la frente siempre llena d emiedo y los zapatos pegoteados de gangrena.
Se lo vio caminar cara a las armas,
y eran soldados profesionales aquellos que llegaron desde el Norte
                                                                      /en flotas disciplinadas.

Se lo vio caminar buscando el horizonte
y sostener el rifle como le había enseñado el padre
en aquél seis de enero.
Se lo vio caminar buscando el horizonte.
Y el horizonte deslumbraba de alta tecnología.

           IV
Y la verdad es que nos parece una ilusión de los sentidos
su paso entre nosotros.
Y el rifle que no hacía mucho le trajeron los Reyes.
Muchacho morochito el muchachito pibe
y un general whiskero que quizo hacerse el héroe.

¡Silencio!
El pibe duerme.

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