A veces
el alma late
en la cárcel estrecha del propio silencio
aunque mane la fuente del centro de las entrañas...
La soledad del nauta en el océano.
La soledad del nauta en el espacio.
La soledad del que interroga a Dios.
Oh, Dios...
¿En qué lugar las ansias habitarán mañana,
cuando de nuevo el día lance
su llamarada
hacia el cenit
de ir viviendo sin encontrar respuesta
a ese
interrogante
inasible?
el alma late
en la cárcel estrecha del propio silencio
aunque mane la fuente del centro de las entrañas...
La soledad del nauta en el océano.
La soledad del nauta en el espacio.
La soledad del que interroga a Dios.
Oh, Dios...
¿En qué lugar las ansias habitarán mañana,
cuando de nuevo el día lance
su llamarada
hacia el cenit
de ir viviendo sin encontrar respuesta
a ese
interrogante
inasible?

No hay comentarios:
Publicar un comentario